
Antes que llegara el kinder con sus juguetitos microscopicos que no servian para nada (pero que tanto nos gustaban) estaba el topolin. ¿Se acuerdan del paquetito de papel con un ratoncito amarillo con ese ratoncito horrible impreso?. Cero produccion en el packaging, pero bueh, era una golosina clasica. Aunque ha decir verdad, el chupetin con el que venia era un asco. Uno pedia que se lo compraran mas por el juguete que traia adentro que otra cosa, que tampoco era nada del otro mundo. Pensandolo un poco me parece que las sorpresas eran muy parecidas a los juguetitos truchos que te ponian en las bolsitas de los cumpleaños, que obviamente se te perdian a los dos minutos.
Igualmente nada se comparaba con la emocion de abrir esos sobres para ver que nos habia tocado. Con que poco se conformaba uno en su infancia ¿no?

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